LA DISTRIBUCION:
EL CUELLO DE BOTELLA DEL CINE
COLOMBIANO
Por: JULIO LUZARDO
Para hablar del "cine colombiano" como tal se debe afrontar una realidad que la mayoría de nosotros, los realizadores, nunca hemos querido mirar cara-a-cara y es el problema de la distribución. Siempre se habla de los temas más obvios: la falta de plata, la carencia de apoyo gubernamental, la falta de una ley cinematográfica, etc., etc., pero la verdad verdad es que no existe distribución para nuestro cine. Sin distribución la inversión de las películas se pierde y no vuelve a renacer el capital para seguir produciendo. Es tan simple como eso. Es como cualquier negocio: alguien pone la plata y hace el producto, otros lo promocionan y lo venden, y así se crea la cadena necesaria para que una industria sobreviva y se fortalezca. Sin alguna de las dos partes, la industria se muere. Por eso nuestro cine es una serie de inicios y desapariciones forzosas del panorama. No hay continuidad, no hay industria, no hay distribución. Existen muchas ganas, poca experiencia y demasiadas desiluciones.
LA EXPERIENCIA PERSONAL
Yo considero que mi experiencia personal como cinematografista se acabó repentinamente en los años 1973-74 después del estreno de mi última película (y la única que produje personalmente) PRESTAME TU MARIDO. La película fue realizada con toda la intención de ser un éxito de taquilla: una obra conocida, situaciones divertidas, música, un elenco de primeras figuras de televisión, color, etc. Y, fue un éxito como se esperaba, pero en Colombia solamente, y el dinero recaudado no alcanzó sino a pagar el 50% de los costos y no dejó ni cinco para los actores, el director y la productora, que iban en cooperativa sobre las posibles ganancias. Al intentar distribuir la película en los países latinoamericanos me encontré con una triste realidad: el cine de habla hispana estaba totalmente monopolizado por México con una consigna soterrada de acabar con cualquier expresión cinematográfica que no tuviera que ver directamente con México. Gracias a esta actitud chauvinista y excluyente, al terminarse el cine mexicano y perder todo su circuito de distribución, se acabó la única posibilidad de distribución del cine de habla hispana ante la avalancha del cine de Hollywood. El fin del cine hispano-parlante estaba cellado.
LA PRODUCCION ES LO DE MENOS
Aunque siempre se ha tomado la excusa de la falta de un cine nacional debido a los altos costos del cine, la realidad es que producir cine en Colombia ha sido el más fácil de los dos procesos de producción y distribución. En el reciente 40 Festival de Cine de Cartagena, Colombia estuvo presente con siete largometrajes, de los cuales solamente uno, ES MEJOR SER RICO QUE POBRE, tuvo ya su lanzamiento en las salas nacionales con un pobre recaudo de menos de 100,000 espectadores. Las otras seis películas empiezan su lento recorrido de los festivales internacionales para ver si logran alguna distinción en alguna parte para elevar sus posibilidades de una distribución decente en el país. Al igual que estas producciones, hay otras diez o quince películas que están en diferentes étapas de producción o postproducción, con las mismas alentadoras posibilidades de quedarse uno o dos años escondidas porque no logran que alguien las distribuya. Pero no estamos solos. Allá en Estados Unidos se producen cientos de películas independientes anualmente, que NUNCA van a ver las salas de cine o la pantalla chica. En ese caso, en Colombia estamos mejor. Casi todas nuestras películas logran llegar a la pantalla grande, así no dejen un solo centavo de ganancia. Definitivamente, la distribución es lo más importante en la producción de cine.
¿LA FALTA DE APOYO OFICIAL?
Siempre se habla de la falta de apoyo oficial para el cine colombiano como uno de los puntos claves en la ausencia de un cine nacional. Sin embargo, el gobierno colombiano a través de FOCINE patrocinó películas como CAIN, LA ESTRATEGIA DEL CARACOL, LA MANSION DE ARAUCAIMA, VISA USA, EL DIA QUE ME QUIERAS, MARIA CANO, TECNICAS DE DUELO, CARNE DE TU CARNE, etc., etc., más de 100 mediometrajes, varios premios de Colcultura y en los años 98 y 99 soltó $3,400 millones de pesos en premios a producciones nacionales. Definitivamente, el problema no es por lado de falta de apoyo gubernamental. De pronto es más por el lado de cómo se maneja ese apoyo.
UN EJEMPLO: LA DEUDA
Un excelente ejemplo de una película con todas las de ganar: LA DEUDA de Nicolás Buenaventura y Manuel José Alvárez. Arrancó con un premio de $250 millones de Colcultura, después con otro en Francia y otra serie de buenos augurios. La filmación fue ejemplar, la postproducción se hizo en tiempo record y el ganador del Oscar Luis Vacalov se encargó del fondo musical. Pero al llegar a las pantallas, el público le dió la espalda y la película escasamente logró una cifra de menos de 100,000 espectadores, que es muy mediocre para una película colombiana. Ahora el título fatídico de LA DEUDA persigue a sus dos protagonistas, Buenaventura y Alvárez, por dondequiera que vayan.
LAS NUEVAS GENERACIONES
Lo más sorprendente dentro de las nuevas generaciones que han asumido el reto de la producción audiovisual es que han sido generaciones amamantadas con la televisión, las nuevas tecnologías, la era digital y, sin embargo, un gran número han decidido irse por el lado del cine y todos sus problemas inherentes. La mayoría han estudiado en el exterior y han asumido sus retos con más profesionalismo, conocimiento y, en ciertos casos, más talento que las generaciones anteriores. Han tenido el valor de lanzarse con menos temor a las aguas turbias de la producción cinematográfica y han sido responsables del nuevo resurgimiento del cine colombiano. Por eso es triste saber que la triste realidad del negocio es que sin respaldo de una cadena de distribución a nivel nacional e internacional, todos esos grandes esfuerzos van a seguir quedando como "grandes esfuerzos" y nada más. Y que, para la mayoría, esta primer experiencia con el cine seguramente va a ser la última.
EL EJEMPLO DE LA TELEVISION
Hoy en día no es ningún secreto que la televisión colombiana es una de las mejores de Latinoamérica. En los últimos diez o quince años nuestra televisión ha logrado demostrar la capacidad de nuestros actores, escritores, directores y técnicos, dejándo muy atrás a "monstruos" de otras épocas como México, Venezuela y Argentina. Al estar basada sobre una industria (próspera hasta antes de esta situación económica), con sus escalas de costo-retribución bien manejadas, la televisión nuestra es un ejemplo a seguir para el cine. Desafortunadamente, en el cine no estamos ni tibios en el ámbito latinoamericano. Hasta los mismos Peruanos hacen mejor cine que nosotros. Y ni hablar de México, Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Venezuela, etc., etc. No deberiamos volver a hablar de cine en Colombia hasta que no exista (aunque en pequeña escala) una cadena de teatros en todos los paises latinoamericanos dedicados totalmente a cine de habla hispana. De cualquier otra forma, seguimos "jugando" a hacer cine.
ENRODAJE.COM
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febrero 27, 2008 05:05:58 p.m.
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